¿Cómo la lectura influye en el desarrollo psicológico de un ser humano?
No es un mito que la
lectura potencia la capacidad de observación, de atención y de concentración de
las personas que realizan esta acción de forma regular, ya que estas facultades
no aparecerán de la nada por solo leer un artículo de periódico. Ademas, muchos estudios comprueban que la
lectura tiene una gran importancia desde la infancia ,ya que está inmersa en el
proceso de desarrollo y maduración de los niños. Por lo que en este ensayo
quiero explicar cómo la lectura influye en el desarrollo psicológico de una
persona a lo largo de su crecimiento.
Por consiguiente, la
lectura de literatura en la infancia permite al niño lector explorar mundos de
ficción en los que se representan distintas realidades caracterizadas por una
serie de interacciones sociales y, por ende, por procesos emocionales. Cuando
hablamos de los primeros acercamientos a la literatura, es necesario referirse
también a la mediación de la lectura. A la luz del concepto vygotskiano de
"mediación", podemos entender al mediador de lectura como un adulto
que facilita los primeros acercamientos del niño al libro, en un proceso en el
que priman la afectividad y la creación de un momento de lectura acogedor y
gratificante. Allí el mediador demuestra su propia dicha de leer para sembrar
ese deseo en el otro, en este caso el niño y sus reducidas experiencias de lectura.
Es un verdadero "pasador de libros" (Petit, 1999) cuyo objetivo es
propiciar un acercamiento afectivo entre el niño y la literatura. En
síntesis, en los procesos de lectura mediada convergen diversos lenguajes que,
canalizados por la mediación de un adulto, favorecen el acercamiento afectivo
del niño al libro y, por extensión, lo introducen en los diversos estados
emocionales que habitan los personajes a lo largo de la historia. Ademas, desde
pequeños nos enseñan que la lectura es un hábito saludable, puesto que, además
del valor de los contenidos que se aprenden, el propio hecho de leer ejercita
la mente, pero también, en cierta medida, la lectura es un estímulo para el
organismo.
Y es que al leer e interpretar lo que se está leyendo se activan los
mismos circuitos neuronales implicados en los movimientos. A nivel cerebral,
imaginar un movimiento tiene el mismo resultado que realizarlo, puesto que la
actividad cerebral es prácticamente idéntica. Por eso en la recuperación de
personas con problemas a nivel cerebral (secuelas de accidente cerebrovascular,
traumatismo craneoencefálico…) se estimula contínuamente a que la persona
piense activamente en el movimiento que quiere realizar. Con la lectura, además
de los beneficios evidentes a nivel de agilidad mental, enriquecimiento de
vocabulario, entrenamiento de la capacidad de concentración y comprensión y el
aumento de conocimientos en la materia que se estudia, también se consiguen
ciertos efectos directamente relacionados con beneficios a nivel orgánico. Por
ejemplo, una mente entrenada, más ágil, coordinará mejor movimientos en
instrucciones, con lo que el cuerpo ganará agilidad. Además, los beneficios de
la lectura también se deben a la relajación que provoca, siendo muy eficaz para
reducir estrés, a nivel mental y físico. En definitiva, es un hábito muy
saludable que no debemos dejar de lado, como ya decía el lema “mente sana en
cuerpo sano”.
Pocas personas, quiero pensar, dudan de los
beneficios que la lectura tiene para el ser humano. Desde hace siglos, y en
especial durante los últimos cien años, se han ido revelando las bondades que
esta práctica tiene para nosotros. Por mencionar sólo algunas de estas, la
lectura incentiva la ampliación de nuestra perspectiva (podemos percibir y
entender más cosas), nos permite llegar a lugares –sean ‘reales’ o imaginarios–
a los que de otra manera no podríamos. “Todo nos lleva a un libro”, decía
Borges, tal vez refiriendose al papel que la lectura tiene dentro de nuestra
vida: el de un impulso fundamental para el desarrollo de la mente. Más allá de
los beneficios conocidos y explicados anteriormente que implica leer, y de los
que intuitivamente podemos imaginar, con el refinamiento de las neurociencias
hoy podemos penetrar la mente humana con inédita profundidad. Lo anterior
implica que, aunque quizá no fuese necesario, hoy tengamos argumentos
neurológicos para enfatizar en los frutos que la lectura ofrece a nuestra
mente. Por ejemplo, un estudio reciente de la Universidad de Emory, reportado
por el diario inglés, Independent, descubrió que leer un ‘buen’ libro, tal vez
una novela que nos estimule particularmente, potencia la conectividad en
nuestro cerebro, efecto que puede prolongarse hasta por cinco días.
Esta especie de
neurolubricación se detectó en la corteza temporal izquierda, región ligada a
las habilidades psicomotrices, así como a la receptividad lingüística.
Aparentemente, lo que sucede es que al leer generas un sentimiento de profunda
empatía con, por ejemplo uno de los personajes, y eso en tu cerebro se traduce
como si lo encarnaras tú mismo, detonando una enérgica actividad cerebral.
Por otro lado, y
también en Inglaterra, recientemente se ha institucionalizado algo así como la
prescripción literaria. Se trata de biblioterapia, un concepto inaugurado a principios
del siglo XX, y que desde 1966 ha sido promovido por la American Library
Association. Básicamente, se trata de un programa de lectura estratégicamente
diseñado para favorecer la recuperación de un paciente que padece algún
desorden mental moderado –lo cual puede ir desde estrés y ansiedad, hasta
formatos no severos de depresión. La campaña permite a los doctores recetar
lecturas específicas a pacientes con el fin de acelerar su tratamiento. Al
respecto de esta medida, que lleva activa desde junio de 2013
En conclusión, es
importante inculcar la lectura desde niño, ya que permite el infante lector que
explore mundos de ficción en los que se representan distintas realidades
caracterizadas por una serie de interacciones sociales y, por ende, por procesos
emocionales, permitiendo que relacione un momento de diversión con un libro.
Pero de qué sirve relacionar un libro con algo bueno, pues la lectura permite
que detone una enérgica actividad cerebral, beneficios evidentes a nivel de
agilidad mental, enriquecimiento de vocabulario, entrenamiento de la capacidad
de concentración y comprensión y el aumento de conocimientos en la materia que
se estudia. Ademas, el niño y niña de edades entre los 6 y 8 años, están en la
etapa de tener una imperiosa necesidad de estar orientados de forma adecuada,
ya que esto puede repercutir en un futuro cuando esa pequeña persona pase a ser
un adulto, con muchas responsabilidades y decisiones que tomar. Sintetizando,
la lectura nos ayuda a todos como personas brindándonos conocimientos y
vocabulario principalmente, pero lo que no sabemos es que esta actividad tiene
un trasfondo, por llamarlo así, cuando leemos mantenemos a nuestro cerebro
activo y deseoso de conocer a su alrededor. Un ejemplo de esto es mi abuelo,
que aunque posea 79 años aún tiene la curiosidad de un niño pequeño.
FUENTES
Javier Barrios del
Villar (2013) Leer es bueno para tu cerebro: beneficios de la lectura para la
memoria, agilidad y salud mental. Consulta: 22 de enero del 2016. Disponible
en: http://pijamasurf.com/2013/12/leer-es-bueno-para-tu-cerebro-beneficios-de-la-lectura-para-la-memoria-agilidad-y-salud-mental/
Munita, Felipe (S.F) La lectura mediada de literatura
infantil como herramienta para la alfabetización emocional. Consulta: 15 de
enero del 2016. Disponible: http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0718-07052011000100015&script=sci_arttext
Dr. Oraima Contreras.
(2007) La lectura y su importancia. Consulta: 16 de enero del 2016. Disponible:
http://lalecturaysuimportancia.blogspot.com/2007/04/conceptualizacin-de-la-lectura_7646.html
Lopez, Miguel ( S.F) La
lectura: un ejercicio para la mente, y para el cuerpo. Consulta: 17 de enero
del 2016. Disponible: http://www.vitonica.com/wellness/la-lectura-un-ejercicio-para-la-mente-y-para-el-cuerpo
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